BREVET DE 200 KM
Ruta del Prestige. Pola Costa da Morte.
24 DE MARZO
BREVET DE 300 KM
Polas cabeceiras do Eume e Miño
21 DE ABRIL
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Paiosaco, 11.15 AM
Venticinco ciclistas con ganas de correr. Algunos son primerizos y no saben lo que se les viene encima. Otros, los más curtidos, ponen cara de póker. Un nerviosismo contagioso se va apoderando de nosotros, tanto que supongo que las fotos habrán salido movidas. Antes de que Manu termine de miccionar, el pelotón se pone en marcha.
Pronto tienen lugar las primeras escaramuzas, pero el terreno es llano y poco propicio para que prospere una escapada. Cruzamos Laracha y Carballo sin incidentes y en la primera rampa después de la primera rotonda tiene lugar lo que algunos esperábamos. Saltan como flechas José Manuel, Isaac, Miguel, Otto y Félix. A algunos, aunque intentamos seguirlos, el ataque nos pilla con el paso cambiado y, por qué no decirlo, sin fuelle suficiente. Haciendo de tripas corazón consigo mantener la rueda de la segunda grupeta, cosa que fue clave para mis aspiraciones.
Así transcurren algunos minutos a una velocidad de vértigo, superior a 50 Km/h en algunos tramos. Aguanto como puedo a rueda del último y alzando de vez en cuando la vista para comprobar que estamos dando caza al grupo de cabeza. El que va delante de mí entrega la cuchara; lo adelanto y me pongo a parasitar la siguiente rueda. Ya sé, ya sé, soy un poquito aprovechado, pero se me olvidó deciros que el que tiraba en mi grupeta era !Rabuñal!. La cuerda se va tensando y, a los pocos minutos, sientiendo miles de alfileres por todo el cuerpo, enlazamos con los de cabeza.
La cosa se calma durante unos instantes, lo sufiente para recuperar el aliento, pero de nuevo comienzan las hostilidades. Nuevos ataques y hachazos. Me descuelgo un poco y comienzo a hacer la goma. Raúl también va sufriendo pero consigue aguantarme la rueda. Ya sólo quedan ocho kilómetros y por delante ya se van mirando de reojo pero sin a,flojar demasiado. Aprovecho que el terreno está hecho a medida para mi -un leve descenso-, meto toda la tuerca y animo a Raúl para enlazar con los primeros. Nos cuesta bastante y, cuando conseguimos alcanzarlos, el grupo de cabeza ya se había partido en dos. Me pego a los perseguidores y logro entrar con ellos en Ponteceso.
Lo que ocurrió por delante y por detrás de mí que sea otro quien lo cuente. No obstante, me consta que del primero al último nadie se libró de sufir lo suyo. Creo que muchos estarán conmigo en que estas etapas, además de divertidas, son a menudo sorprendentes y, salvando las distancias, no están decididas de antemano.
Para no llegar demasiado tarde a casa -tarea inútil, pues llegamos alrededor de las tres- el regreso se realizó a buen ritmo lo cual supuso otra vuelta de tuerca para la mayoría de nosotros. Pero, en fin, como en el fondo nos va la marcha, creo que agradecemos llegar a casa hechso unos zorros.
Para finalizar, quiero felicitar y agradecer a Emilio y Lois por sus reportajes -fotrográfico y literario- y por la confección de la clasificación.
Esperando que todos hayáis disfrutado, os emplazo a participar en la próxima clásica con las mismas ganas y entusiasmo.
LA DEBUTANTE
Sorprendía la gran afluencia de participantes a una clásica, considerando la “mieditis” que la injustamente por algunos denominada “morralla” nos tiene acostumbrados a padecer sistemáticamente cuando la copa hace su aparición.
Alguno echábamos de menos a Jose Manuel y a Manolo, este último al final no apareció, dejando escapar unos puntos valiosísimos a final de temporada. Jose Manuel, decidió hacer menos kilómetros que el resto de los participantes desplazándose en coche hasta Arteixo, aspecto que a la postre sería decisivo en la clasificación final. (....)
Llegamos a Ponteceso con las quejas habituales de estas etapas; “Hoy no voy bien”, “Yo no vengo a disputar”, “Tuve gripe toda la semana”, “A tope, a tope…….”, y mi favorita y mas utilizada: “No estoy entrenando nada…..”, etc. Por mi parte, el día comenzó extraordinariamente bien; Ferreiro hoy SI me iba a dejar por lo menos empezar la clásica
Antes de salir, excelente charla de Emilio recomendando precaución en el recorrido y especialmente en las zonas urbanas, que algunos aprovecharon para aligerar peso, con una sonora meada.
Nada mas empezar, el presi siguiendo fielmente las indicaciones de Emilio, se lanza entre los coches de Laracha atravesando el feirón con su pinganillo. Ya vamos de a uno, en fila, yo pongo el cuenta a cero, ¡a ver que pasa¡¡¡. Se empieza a menear el arbol: Yago se separa unos metros del pelotón y lo dejamos ir, que alegría pensaba yo, vamos a dejarlo ir así unos kilómetros, que se desgaste. Sin embargo otros no tenían esa lectura de la etapa y se empeñaron en cazarlo, nos llevó 30 segundos. El pelotón seguía prácticamente íntegro pues apenas se había forzado la máquina. Transcurrieron 5 kilómetros a ritmo alegre pero sin alardes, hasta que a lo lejos divisamos una figura blanca y azul que se movía como un ciclista ¡es que realmente lo era¡ Era Rabuñal, un profesional¡¡¡ con el Riazor, todos los gallitos iban a enseñar el plumaje, o sea que se iba a ir con el cuchillo en los dientes. Efectivamente, se aumentó el ritmo, algunos empezaron a quedarse, a cuentagotas, otros innombrables recibían empujones de Rabuñal para no perder rueda, Isaac me propone una estrategia, atacar en el repecho de después de la glorieta de Carballo pero no me encuentro fino, mi objetivo es aguantar con los de delante pero sin alardes. Sale Isaac, a su rueda se van como flechas Rabuñal, Yago, Jose Manuel, César….. yo no puedo cambiar de ritmo tan fuerte, cada vez soy mas diésel, TDI sí, pero diesel al fin y al cabo. Aumento el ritmo poco a poco y justo antes de llegar al llano los cojo, no doy relevos, la gente se enfada pero es que realmente estaba recuperándome y no podía entrar, al cabo de unos kilómetros Rabuñal y todos los que podían agacharse y seguir su rueda (Presi, Yago, etc.) nos cogieron.
Hasta ese momento, los ataques eran previsibles, pero el último fue tan terrible como definitivo; Rabuñal. A su rueda César, Iago y Jose Manuel. Isaac, no estaba atento y no pudo/quiso entrar. Yo aprieto, paso a Felix y le exijo cooperación, a Miguel esfuerzo, y nos ponemos a tirar, sinceramente no sabía que el presi venía con nosotros porque no dio ni un solo relevo ¿le estaba devolviendo el favor a Rabuñal y Yago?. Ibamos a tope, Miguel apagó el pulsómetro y Felix se olvido de él, yo prefiero no recordarlo. Los relevos no eran buenos pero los estábamos cogiendo, estaban a unos 10 segundos, cada vez los teníamos mas cerca pero era una lucha encarnizada y quedaba muy poco terreno, menos del que yo pensaba porque se había acabado, el cartel de Ponteceso estaba ahí y los ganadores tenían su merecido premio.
Enhorabuena¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡