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Título

SOBREVIVIR AL SOPLAO

miliblan
Crónica subida por: miliblan
SOBREVIVIR AL SOPLAO

 

CRÓNICA DE LOS 10.000 DEL SOPLAO


Y llegó el día.
25 de mayo, cinco Riazores parten de A Coruña cara tierras cántabras, toda la semana el que más y el que menos nos habíamos recorrido todas las webs de pronósticos meteorológicos con la esperanza de encontrar alguno favorable, resultado: solo nos queda la esperanza.

Llegando a Cantabria, Asturias nos despedía con tiempo favorable y la tierra de los cántabros con un gris que no presagiaba nada bueno, continuábamos con la esperanza.
Llegamos a Cabezón y allí  fuimos a recoger los dorsales, recuerdito, gorrita y tarjeta de control de paso con seis pasos obligados, el chip nos lo darían a la salida.

Llegamos al hotel y allí  comprobamos el ambiente que movía la ruta, en un pueblo pequeño, pero precioso, los ciclistas ocupábamos gran parte del hotel, el garaje lleno hasta arriba de bicis y en la cena, mesas con ciclistas de toda España: los Pelayo, Asturcones, gente de Madrid. En fin se respiraba ambiente Bttero. Solo nos faltaba que el día climatológicamente hablando acompañara.

Nos fuimos a dormir con ganas de que llegara la mañana y poder emprender esta aventura que a la postre resultarí a épica. Todo preparado y quedamos de vernos a las seis de la mañana.

6 A.M. suena el despertador, salgo al pasillo y compruebo lo adelantada que está la ciencia meteorológica: estaba lloviendo pero con malicia. Se lo comunico a los compañeros de habitación, uno de ellos comprueba que sus peores temores se han cumplido, por su salud decide no salir ya que tanta agua le daría problemas serios en los próximos dí as cosa que no se podía permitir, a él se le une el convidado carretero que nos acompañaba, por no dejar solo a Arturo, a la postre serían decisivos en labor de equipo que llevarían a cabo. Los tres elegidos para la gran paliza seriamos: Nacho, Emilio, Nechas. Quedando Arturo y Roberto como apoyo

Una vez preparados nos dirigimos a la salida esperando que la lluvia, convidada especial en este evento, nos dejara tranquilo, pero la lluvia de Cabezón es cabezona y no tenía intención de parar, nos fuimos colocando para la salida, Emilio para la foto en la primera línea de parrilla peleándose con alguno que quería salir en la foto, esperemos que lo consiguiera, Nacho y yo más atrás resguardados de la lluvia mientras esperamos que dieran la salida, mencionar a un participante que con 73 tacos estaba allí  como un clavo, no se donde llegaría pero en el Km. 25 nos lo cruzamos.

Sobre las 08:20 dieron la salida, pronto tomamos la pista que nos llevaría hasta el primer alto de la jornada, San Antonio por un precioso camino con barro marrón clarito (es impresionante la cantidad de tonalidades que puede tener el barro), Emilio nos esperó perdiendo la cabeza del grupo, que no la suya, y continuamos juntos, llegamos al primer alto y en la bajada primer susto en una curva con gravilla suelta debo parar para no hacerme un recto que me llevaba directo a la cuneta, el barro hacía dificultosa la visibilidad, continuamos a buen ritmo y todaví a secos hasta el siguiente alto de la jornada por pista fácil y preciosos paisajes hasta que llegamos al bonito pueblo de Caviedes donde estaba el primer avituallamiento, comimos y bebimos y ya mojados continuamos ruta hasta llegar a La Cocina donde comenzaba la ascensión al Soplao, nos encontramos de repente ante una pared de piedra y barro, alguien preguntó “¿la subió alguno en bici?”, alguien contestó “de momento no”- , así  que bici en mano comenzamos a subir entre piedras y barro. Emilio se quedó haciendo unas fotos y Nacho y yo seguimos subiendo, vimos un tandem de montaña, ya no lo volveríamos a ver, llegamos al primer control y seguimos hasta hacer las primeras rampas del Soplao, primera incidencia, pinchazo, paro a dar aire y parece que el antipinchazos funciona, nos pasa Emilio, “Traidores me dejasteis tirado”, nos dice, es Emilio lo conocemos, continuamos subiendo los 8 Km. de ascensión hasta las cuevas del Soplao, Km. 36 y segundo avituallamiento, el cambio de Nacho falla, lo intentamos arreglar, nos informan que los mecánicos están a pie de puerto, comimos y comenzamos la bajada, peligrosísima, barro rojo, piedras, socavones, surcos, y mucho barro en la cara, al final de la bajada en una casa un paisano con una manguera lava las bicis, Nacho y yo no paramos, pero Emilio viene como un pincel del manguerazo (se ve el ramalazo carretero), aquí  contactamos con lo mecánicos que nos engrasan la cadena y cambio, continuamos hacia Puentenansa, la gente al pasar nos anima y aplaude, la verdad es que la gente está volcada con la prueba.
Después de Puentenansa comenzamos la subida al monte AA, 4 Km. de subida con un porcentaje medio del 8.3 y rampas del 23%, nada más empezar a subir, rotura de cadena del menda, (no hay mecánica que me aguanta). Emilio saca el troncha y consigue arreglar la avería, (ahora ya sabe arreglar cadenas), gracias Emilio. Continuamos la dura subida y conseguimos por primera vez disfrutar de las vistas ya que está más despejado y observamos la magnífica visión del valle que acabábamos de dejar, en el Soplao el frío y la niebla eran considerables, a todo esto la lluvia no nos dejara desde que saliéramos de Cabezón, coronamos monte AA y hacemos el descenso hacia Ruente, unos 8 Kms., el frío comienza a hacerse notar en las bajadas, a estas alturas la ropa ya estaba empapada. Nos encontramos en el Km. 60 de la ruta y unas 4 horas de recorrido, continuamos hasta el área de avituallamiento del Km. 66 a pie de El Moral.

 Moral nos dio ver allí  a Arturo y Roberto que nos dieron ánimos y nos acompañaron en la comida, Roberto se hizo cargo de mi bici y la llevó al mecánico que solventó el tema de la cadena, y comenzamos la subida a El Moral 11.5 kms. Al 6.2 de media con 8 primeros Kms. a una media del 7.8. El inicio precioso con bosque frondoso y buen ritmo, Nacho se descuelga y decidimos Emilio y yo continuar la subida, dura e interminable, no daba llegado el final, en el alto, frí o y niebla (1000 m), por fin después de una hora subiendo vemos el coche de la organización, control y doping con Azpicueta del 2002, enorme, ¡como sentó ese trago! Seguimos con frío y lluvia y comenzamos el descenso, precioso, nos cruzamos con los que viene de vuelta, ¿que comerán estos tíos?.Llegamos al avituallamiento de final del puerto Km. 90 y vemos a nuestros ángeles de la guarda, Arturo y Roberto, nos traen ropa seca, en un principio embobados por el cansancio y el frío decimos: “No. no, no hace falta”, pero lo pensamos bien y una vez centrados nos cambiamos la ropa, ¡como se agradece!. Esperamos por Nacho que ya toma la decisión de abandonar en Bárcena, continuamos Emilio y yo. Yo temblaba por el frío durante un buen rato hasta que entré en calor por la ropa seca. Nos encontramos con ellos en el avituallamiento Km. 94. Comemos, es temprano, tenemos tiempo y ganas, ¡vamos a por ella! La vamos a terminar.Estado:alfa, descerebrados la mayor parte del tiempo.
Km. 94, tiempo 7:10, velocidad media 13.2 kms., después se acabaron las pilas del aparatito.


A partir de aquí  sabíamos que nos esperaba lo más duro, en este punto del recorrido mucha gente ya abandonara, algunos empezaban a subir Fuentes, el puerto más largo de la jornada y el más alto, y nos tocó el turno, comenzamos la ascensión después de despedirnos del resto del equipo. Empezamos a subir los 17 Km. al 4,7 de media con unos últimos 5 Km. al 8 %.  Al principio comenzamos a buen ritmo, charlando y admirando el paisaje del parque natural del Saja, el río nos acompañó durante un trecho para después abandonarnos y seguir su camino hacia abajo y nosotros el nuestro hacia arriba, comenzamos a pasar a algunos ciclistas con problemas: calambres, otros que subían andando, nos dábamos ánimos y nos engañábamos diciendo que quedaba poco. Cuando los árboles desaparecieron la pista se inclinó más y comenzamos a sentir el intenso frío que a 1.300 m. nos esperaba, acabamos la ascensión sin grandes complicaciones y comenzamos el descenso de Fuentes, el tramo que pasamos a continuación fue para mi el peor, FRIO. El viento era helado te cortaba la cara y las manos ya no las sentíamos, hice el descenso despacio, más por la sensación de frío que por la peligrosidad en sí , llegué a la carretera que sube al puerto de Palombera y esperé por Emilio que ya venía con los frenos bajo mínimos, subimos los 3 Km. hasta el puerto por carretera con viento helado de cara, nos fuimos dando relevos, mientras veíamos a algunos compañeros subiéndose a furgonetas y coches.

Al coronar comenzamos el descenso hasta el avituallamiento del Km. 120, dantesco, ciclistas envueltos en mantas, tiritando de frío, algunos metidos en el camión mientras comían, imposible hacer nada, la señora de la organización nos abría las botellas de agua y te mondaba los plátanos ante la imposibilidad de hacerlo nosotros al no tener sensibilidad en los dedos, en ese momento 9 ciclistas decidieron abandonar, dejaban allí  las bicis y se bajaban en furgoneta o todo terreno para Cabezón, un chico de Madrid me preguntó -¿Cuánto tiene la ultima ascensión?- yo le contesté que 9 KM. Y le dijo a un compañero “si llegamos hasta aquí  yo sigo”-, yo no pregunté nada a Emilio, simplemente me dijo “Vamos”-, y nos pusimos en camino.

Venta Vieja 3 Km. De barrizal en ascensión, la verdad que casi se agradeció ya que me sirvió para quitar el intenso frío que tenía, tiritando y con las manos y pies congeladas, en algún momento tuve que bajarme de la bici por la cantidad de barro que tenían las ruedas, llegamos al control y comenzamos el descenso, 11 Km. Bajando con el frío por protagonista, Emilio casi sin frenos, cuando llegamos a los Tojos lo esperé y pasó diciendo “no tengo frenos”-, yo pensé vaya huevos con semejante pendiente, no se como pudo negociar las curvas de Los Tojos sin frenos pero al final apareció vivito y coleando. Llegamos al pie de El Moral, Santo Avituallamiento: CAFÉ CALIENTE (el mejor de mi vida) 

La gente de la organización te quitaba la bici de las manos, te revisaba los frenos, te engrasaba la cadena, te revolvían el café y te daban ánimos, comenzamos la última ascensión del día, la que antes bajáramos de El Moral, calculamos 1 hora de ascensión por lo que la noche se nos echaría encima, eran 9 Km. Con 6,1 de media y los cuatro últimos al 8 %, pero la hicimos con ganas sabiendo que era la última, seguíamos pasando gente, a poco de la cima: pinchazo , hincho la rueda y lo sella el antipinchazos (bendito invento), llegamos a la cima, los organizadores nos sellan el último control, ponemos las luces y comenzamos el descenso.

 Emilio me dice que vaya delante yo pienso “No, mejor voy detrás para ver donde cae” ya que iba sin frenos prácticamente, descendemos ya prácticamente de noche, se nos une el chico de Madrid que hablara con él en el avituallamiento, estaba eufórico, contentí­simo de haber terminado.
Finalizamos el descenso, nos juntamos un grupo de diez o quince y con un coche de protección civil detrás nos lanzamos hacia Cabezón, digo bien lanzamos, nadie dijo nada pero las ganas de llegar nos hicieron volar los últimos 5 Km..,

LLEGAMOS, eran las once de la noche, 14 horas y media después de salir de Cabezón volvíamos , allí­ nos esperaban Nacho, Arturo y Roberto, nos dieron la enhorabuena y las fotos en las que se aprecia que la cara que llegamos no era la misma con que habíamos salido, ¿cansancio? No: SATISFACCIÓN Y ORGULLO Habíamos terminado una marcha que sin duda marcará el calendario de montaña de muchos ciclistas de toda España.

                                                                                                                                           Nechas